Crónicas de Avandra

De la desaparición de un dios y la venganza de un príncipe

Crónicas de los Mundos, anotación 432, tomo IV

Se ha salvado, el muy maldito lo ha hecho. Le hemos perdido todo el rastro, no está aquí. El fragmento tampoco, naufraga en el Océano del Dolor, en algún lugar en Kaos, no le hemos hallado aún, se nos ha escapado, jaja, de una manera muy intencional. ¿Así que esto fue lo que corrompió a Tharizdun?, ¿fue aquello lo que creó el mal? Un cristal en medio del Caos.
La batalla interminable ha cesado hace ya diez mil años, es cómico, Orcus utilizó la Gran Marcha Modron para conseguir la victoria. El secreto fue vendido por un emisario de Vecna, los modron marcharían en medio del abismo, para observar cómo Orcus era al fin liberado para reinar en las 658 capas del Abismo aglomeradas ahora en los Nueve Infiernos.
Asmodeus perdió, creíamos que estaba muerto, hoy diez mil años después, sabemos que huyó, de alguna forma logró salvarse, ¿pero ¿cómo?, seguramente se transformó a sí mismo en mortal, renunciando a todo su poder, manteniendo solo una pequeña parte: la más esencial, su codicia infinita, su toque maldito, su capacidad para el engaño.
Quizá hoy juega ese juego, engañándose a sí mismo, toda una agenda trazada, preveía su muerte; pero..¿cómo?,¿cómo podía estar preparado para aquello?
Hoy no es más que un aspecto o un avatar debilitado, de lo contrario hubiesen notado su presencia, se percibiría su maldad.
Vecna ha muerto, ha sido asesinado finalmente por Kas. Su espíritu se ha dispersado en la vastedad del multiverso, pero su presencia y su influencia continuaran por un buen tiempo, pasaran milenios antes siquiera de que sus adoradores lo noten.
Los emisarios de Asmodeus huyen, buscan refugio en Sigil o en otros planos, les detestan, ni siquiera los enloquecidos adoradores de Hastur quieren negociar con ellos, quizá pronto inicie otra guerra, aquella entre el reino de la locura y el del abismo.
Pero Orcus está bañándose aún en la sangre de las almas de este infierno, devorando el cadáver de su padre, lleva siglos haciéndolo.
He visto a Orcus, he llegado a la conclusión de que los dioses no existen, es un tipo de poder que se logra, Orcus lo sabía y estoy seguro que Asmodeus también.
Pueden crear, pueden destruir, pero las leyes que configuran la realidad no varian por ellos, sino por la fe de los infinitos habitantes de los múltiples mundos que aquí yacen, eso es lo que suelen decir, no siempre es cierto, una batalla de estas proporciones lo cambia todo: Vecna ha muerto.
El hijo de Tiamat, que mentira más fácil fue aquella, pero la guerra es así y si quiero unir mi poder al de Tiamat para combatir a este maldito bastardo, tendré que jugar los mismos juegos que Asmodeus esta jugando, los juegos de las divinidades.
Y hay un mundo, un mundo donde todo este juego inició, hace ya mucho tiempo. ¿Era esto lo que temía entonces? Syberis, mi hijo, ha muerto, asesinado por la diabólica Khiber, su hermana.
Eberron selló a Khiber y a Tiamat. ¿por qué tuve que invertir tanto poder en el bando perdedor? Ahora no habrá forma de sacarla de allí, al menos no una que yo recuerde.
…Esas eran las palabras que figuraban en mi diario antes de llegar a Sigil, antes de dar inicio a toda esta historia. El tormento, sufrimiento inagotable llevado a cabo por Torog, el emisario de Orcus, temo que se llegue a eso.
Tiamat no es ningún encanto, pero es mi hermana gemela, somos uno, estamos destinados a unirnos, tarde o temprano para bien o para mal.
No recordaba yo en qué lugar se hallaba Eberron.
¿Pero quién iba a imaginar que de todas las posibles casualidades,la más maravillosa estaba por ocurrirme a mí?, había huido de las filas de Orcus haciéndome pasar por hijo de Tiamat, cómo si a Tiamat le interesase un mundo de porquería para reinar, es demasiado orgullosa.
Pero no, ella no quiere lo que Orcus, ambiciona un mundo bañado en fuego, hecho a su medida, su codicia no es la misma que la de Orcus.
Me topé con la Dama del Dolor, allí en la Ciudad de las Puertas, La Celda, la Caja: Sigil.
La dama del dolor, la única razón por la que nada podría ocurrirme allí, al menos no por poderes lo suficientemente grandes como para tratar de asesinarme, y allí, me granjee el favor de una comunidad, unos cuantos adoradores, si la Señora del Dolor los hubiese visto, me habrían asesinado y no habría historia que contar, no esta permitida la adoración en Sigil.
Y entonces, fui lanzado allí, llegué por medio de un laberinto que ella creó tras mirarla a los ojos, el dolor fue insoportable y por poco me asesina, el castigo típico para quienes se atreven a mirarla y fue allí donde encontré por primera vez el rastro de dónde podría hallarse Asmodeus.
Los Confines de Eldeen, ¿por qué todo el multiverso se empeña en mostrarme la decadencia del mundo natural, el cambio de los distintos órdenes y los mundos muriendo? Inclusive hoy en el infierno hay un paisaje que ya no volverá a ser el mismo.
Y sucederá también aquí, si es que se enteran. temo por esta gente pues viene la legión y quizá solo tenemos un siglo o poco más para prepararnos. – Una nueva pagina que aparece escrita en el cuaderno de Morthos, Bhalazar comienza a recordar aquel momento en cuando escribió esto hace ya más de mil años y del por qué está cuidando a un Tiefling: se necesita a un príncipe de los infiernos para aniquilar a otro.

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https://www.youtube.com/watch?v=eU0aaq5pjnQ

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ElDemiurgo

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