Crónicas de Avandra

La leyenda de Alaric y la Hoja del Alma

El origen de la Fortaleza Lyrandar

Sombras, ejércitos de sombras avanzando allí, en la antigua Thaliost. Seguramente alguna vez escuchaste esa historia, enano, deja de tocar tu armónica, te estoy hablando, ¿acaso tus padres no te hablaban de la Época del Ocaso de los Dioses? O de por qué los Eladrin llamaban a Thael’ Aman Bosque del Crepúsculo.
No importa, el camino hacia Niern es largo, y este Tiefling y aquella bestia están dormidos, déjame que te cuente.
Hace mucho tiempo en Eberron, mucho antes de las perdidas civilizaciones de gigantes cuya historia hemos olvidado, aconteció una batalla.
Era la época de Bael Thurath en Argonessen y de Arkhosia. El imperio Tiefling, el imperio Draconido, es también está la era dorada de la Cámara de los Lores Dragones.
En aquella época los dioses habitaban el mundo, un mundo que ni siquiera el más antiguo de los Sindorei llegó a conocer (pues estos provienen de los Sindar). Pero los dragones sí y en sus registros cuentan cómo ocurrió todo.
Eran otros los dioses en que creía la gente de Eberron, no hay necesidad de mencionarlos, basta con saber que Zehir y Dagon a los que se adoran en los confines fueron los únicos sobrevivientes de aquella batalla, según los mitos de los dragones.
Era una época en que las razas apenas estaban naciendo, Muradin tomaba trozos de la montaña para formar a los enanos, la diosa de la magia junto con la diosa de la naturaleza cantaba la canción que dio origen a los elfos, la llamada Música de los Sindar.
Es la época en que Lyrandar fue construido. Según se dice en el corazón de Lyrandar yace un fragmento de meteoro al que los antiguos hombres adoraban. El contacto con este les transformo en criaturas odiosas, repletas de ambición y codicia, pero también los dotó de una fuerza sin igual.
Hoy en día, nadie sabe dónde se halla aquel fragmento, dicen que Oalian lo destruyó, dicen que los resguardan los Sindorei, dicen que se encuentra en el abismo más profundo de Khiber, nadie lo sabe a ciencia cierta.
Es también la época de una espada que fue forjada por los mismos Sindar, la Hoja del Alma. En aquella época fue cuando ocurrió el Gran Cisma, el punto que dividió a los dioses y que configuró las bases de la realidad tal como la conocemos, de nuestra historia, nuestros principios, nuestro odio, todo deriva en cierta medida de aquello: vivimos en mundo donde los dioses han muerto, Syberis fue el primero en caer antes inclusive de que esto ocurriese, el dios progenitor, el creador del multiverso está muerto.
Fue también la época en que los enanos se refugiaron en el Reino de Piedra, queriendo escapar al exterminio que se estaba llevando a cabo dicen los elfos, los enanos aseguran que lo hicieron para poder dar suministro a los ejércitos que combatían por la libertad de Eberron.
La batalla terminó con la muerte de los dioses, dos hermanos comandaban los dos ejércitos que terminaron por enfrentarse: Alaric (campeón de los dioses) y Kas (campeón de los mortales).
Durante mucho tiempo habían gobernado este mundo, como legítimos hijos de Eberron, herederos del Dragón Rojo, nacidos para reinar.
Kas fue expulsado de Eberron, gracias a la magia de los Deva, sirvientes de los dioses, lo hicieron ayudados por Alaric; pero en dicho proceso Oroldruin un hechicero con sangre dragón logró modiricar el poder de expulsión del ritual creando una barrera que aún hoy protege a Eberron de huestes de seres planarios.
Oroldruin hizo un pacto junto con los señores de la cámara, un pacto en el que se comprometían con la Dama del Dolor en Sigil: un mundo devastado por la guerra, el sufrimiento, la pasión, todas estas traídas por las distintas especies que habitarían Eberron, pero especialmente por los hombres, pero serian libres de la influencia de los dioses externos.
El pacto fue sellado y hoy por hoy ningún dios puede traer ninguna hueste a Eberron, el anillo de Syberis es lo más lejos que podrían llegar, dicen algunos: puesto que la Dama del Dolor otorgó una nueva luna a Eberron: la luna centinela que vaga en medio de las estrellas distantes, vigilante exterminadora de las huestes planarias que intentan llegar a Eberron.
Pero no funcionó siempre, me dirás tú, después de todo, los orcos tienen en sus leyendas historias sobre unos seres llamados los Daelkyr, aquellos que venían del reino de Xoriat. Pero ellos llegaron luego, los Daelkyr llegaron en la época del imperio Dhaakani, muchísimos milenios después de la época que estoy narrando.
Pero inclusive los Daelkyr, pesadillas que vinieron del mundo de la locura y del sueño fallaron, porque viejos sellos y magia antigua resguardan el Reino Dragón, como llaman los miembros de la Cámara a Eberron. Después de todo, es aquí donde los dragones nacieron, no existían en ningún lugar en las estrellas, solo aquí, los que llegaron luego no comparten la pureza de sangre de los que aquí habitan. Fue este el punto en que nació Io, el Primer Dragon, aquel que se dividió en Bahamut y Tiamat.
Algunos dicen que volver a activar los antiguos sellos le costó al Imperio Dhaakan su existencia, podría decirse lo mismo quizá del Reino de Piedra.
El Reino de Piedra proveyó el mineral con el que se forjó la hoja del alma, según los enanos cavaron tan profundo que dieron con un colmillo de Syberis, allí en las profundidades del mundo, un colmillo del creador.
Pero no fueron los enanos los que labraron la Hoja del alma, fueron los Sindar, los primeros elfos que habitaron el mundo, los Elfos de Sangre. A partir del colmillo, labraron una espada capaz de asesinar dioses.
La espada fue dada a Alaric luego de la expulsión de Kas del mundo material; Pero, Alaric era un hombre y como todo hombre sus propósitos eran algo muy difícil de discernir, Alaric traicionó a la Hueste Soberana y creo un templo a los dioses oscuros llamado Lyrandar y corrompió la espada.
Los dioses ya se habían dividido frente al ejercito de los dragones y los dragones también se habían separado. Ambos bandos consideraban la batalla ganada y ambos tenían objetivos distintos que cumplir una vez se ganase, fue esto lo que ocasionó la división entre los distintos dragones y entre los distintos dioses.
Alaric se convirtió a los Seis Oscuros, en aquella época el Guardián no era el dios terrible que hoy por hoy adoran los distintos cultos.
Los antiguos hombres que allí habitaban en Lyrandar ayudaron a Alaric a construir su fortaleza a partir del meteoro que allí se encontraba, resguardando un fragmento importante de esta roca al interior. Pero los antiguos hombres terminarían por sacrificar a Alaric, al ver que este ya no quería tomar parte de la batalla entre los dioses y los mortales.
A razón de esto, sin su gran campeón, sin su gran espada con capacidad incluso de asesinar a los mismos dioses, las batallas subsiguientes fueron ganadas por los dragones y las distintas razas que habitaban el mundo.
Algunos cuantos dicen huyeron al Bosque de la Antigua Thaliost, la antigua Aundair, más específicamente la zona que hoy se conoce como los Confines de Eldeen. No se sabe cuántos lograron salvarse, pero sí se conocen dos: Zehir y Dagon El dios de la Tempestad, hermano de Dagon seria asesinado en las Cimas Negras y por eso en aquellos riscos siempre hay tormenta, allí está la tumba de este dios, en algún lugar en medio de las montañas.
Los dragones comenzaban a ganar siendo guiados por Oroldruin el Dragón de Sangre, hijo de los Dragones Elementales, cuya tumba yace hoy día en Argonessen, siendo sitio de peregrinaje de los dragones.
Se dice que a Tiamat le propusieron unirse a ambos bandos, prometiéndole liberarla sin embargo Tiamat rechazó la oferta. La rechazó porque había visto en la Profecía Draconida que ambos lados terminarían por aniquilarse.
Tenía razón, los más poderosos dragones, entre ellos los Dragones Elementales y la gran mayoría de los Cuotls (los dragones serpiente que algún día serian quienes encadenarían a los Rakshasa dentro de Khiber, los mismos dragones que crearon el fuego original: La Llama de Plata).
La espada yacería en Lyrandar, pero no había nadie lo suficientemente tonto como para tomarla, el Guardian maldijo esta zona y prometió que quien quiera que la tomase, perdería todo aquello que amaba, todo aquello que ambicionaba, y así fue: Kelith la tomó y aunque durante un tiempo fue temido no duraría mucho y terminaría asesinando a su gran amor.
Quizá por eso Oalian lo envió a Frostfell, la espada tiene un poder corruptor más allá de cualquier descripción; sin embargo, Oalian cree que es necesario que exista un portador de dicha espada, pues si alguna vez vuelven los Daelkyr o sucede alguna otra invasión planaria, solo algo así sería capaz de defendernos.
Los hijos del invierno por otra parte, claman que Kelith ha desaparecido o al menos no se lo ha visto en sus ciudadelas fantasma y su ejército de fantasmas yace oculto. Antes los hijos del invierno también habitaron Frostfell, pero algo los hizo volver: Rime.
Entre las leyendas de los confines acerca de los orígenes de este poderoso dragón, existe una que dice que Rime fue alguna vez miembro del ejercito de la Cámara de los Lores y uno de sus grandes campeones.
Oalian lo considera una fuerza de la naturaleza, la representación misma de la muerte y la furia, el cazador, y se niega a intervenir en lo relacionado con él, puesto que solo a causa de Rime, según lo que dicen algunos miembros de la Corte de Oalian, pudieron salvarse los antiguos arboles guardianes.
Parece ser que Rime llora la pérdida del último de los arboles guardianes y quizá, algún día, su furia colme los Confines y los hombres sean castigados.
Ya amanece y Niern está cerca, despierta a los otros.
-Conversación del Forjado con McKane (el portador de la Espada Cantarina) en las cercanías a Niern, en el 4 de Zarantyr del 998 Año del Reino.

thaliost.jpg

https://www.youtube.com/watch?v=H4Jmg3F0gL8

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ElDemiurgo

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