Crónicas de Avandra

La leyenda de Kelith y el Bosque de las Cenizas

La Leyenda de Abaddon El Falso Rey

El bosque de las Cenizas, La Ciudad Subterranea y la Leyenda de Abaddon El Falso Rey:

lyrandar.jpg

**Kelith ir’ Wynarm (601 YK-¿?) fue hijo rey Daroon ir’ Wynarm (512) quien gobernó antes del Rey Jarot. Su padre era un amante del cielo, constantemente le señalaba el anillo de Syberis, prometiéndole que algún día a él y a los suyos les correspondería adentrarse en los secretos que este mundo tenia y que al ser él rey le correspondía conocer el lenguaje del mundo para poder gobernarlo con lealtad y honor.

Algo que asombra a todos los historiadores con respecto a la historia de la dinastía Galifar es que no se suele mencionar al predecesor del Rey Jarot, el ultimo que se menciona es al rey Daroon antes de continuar con el rey Jarot. Los estudiosos de la Universidad de Morgrave, creen que es debido a que el Rey Daroon realmente tuvo una vida muchísimo más larga de lo que cualquier humano promedio, sin embargo, la razón es desconocida.

Entre las leyendas que circulan se dice que cuando la Reina Cuervo vino a solicitar el alma de Daroon, esté le otorgó a su hijo, pues los tres oráculos de los Confines, las Tres Hermanas, le habían prometido cuando era niño que sería recordado por sus grandes logros pero que su hijo mayor no reinaría, teniendo él una vida muy larga para lamentar su perdida.

Temeroso de esto, nombró su Observatorio, Kelith, Aquel que trae la Luz en el antiguo lenguaje de los Eladrin, para darle poder a sus palabras. Sin embargo, su hijo partió antes de que la obra comenzara, conocedor de la profecía que pesaba sobre sí, aspiraba a destinos mayores, tal como aquellos de los que se hablaban durante su infancia. Recordando cómo su padre le había hablado aquella única vez sobre estos destinos y planos más allá del anillo de syberis, el cinturón que rodea todo Eberron y del cual a veces caen algunos minerales de lo más extraños, algunos de ellos inexistentes en todo Eberron.
Kelith sabía que el día en el que él había nacido, los astrónomos habían observado que en un plazo de una década Thelanis se hallaría colindante con Eberron, un fenómeno que solo sucedía cada 250 años. Queriendo adentrarse en las tierras de la Corte de las Hadas, Kelith partió hacia los Confines, esperando poder unirse a los Eladrin, en el que sería el último viaje de los grandes elfos hacia Thelanis. Sin embargo, a pesar de que sangre de los grandes elfos corría por sus venas, Lordaerish Belathur no le permitió continuar con su gente, la reina de los elfos de los Confines Arinath le prometió que volverían por él pero que esta vez no los acompañaría. Kelith construyó una ciudad en los Confines de Eldeen, en las maravillosas tierras del Bosque del Crepúsculo, las tierras desde donde solían iniciar las migraciones de los Eladrin hacia Thelanis desde hacía milenios, pero las migraciones cesaron, Thelanis desde entonces jamás ha vuelto a estar colindante con el mundo.

Aquella era la única oportunidad que Kelith tenía de ser un Caminante ¿Qué otra posibilidad había de hallar una llave hacia los mundos que yacen más allá de las lunas, más allá del anillo de Syberis? Era la duda que recorría la turbada mente del joven principe, pero el tiempo pasaría y pronto su ciudad, Thael’ Aman, comenzaría a ser asediada por licántropos, ya que ahora los altos elfos no resguardaban los bosques.
Grandes amigos y servidores de Kelith caerían ante la licantropía, Kelith jamás perdonaría a Lordaerish Belathur (quién a último momento decidió no partir a Thelanis) que su ejército no hubiese acudido a la llamada de armas, cuando el mismo Kelith muchas veces había otorgado gleba en las varias batallas de los Eladrin y de los Elfos contra el Clan Azur en Cuerno Helado.

Abrumado por la manera en que la plaga estaba esparciéndose por los Confines, Kelith se uniría a una nueva organización que estaba surgiendo alrededor del 636 Yk, la Llama Pura, una facción creada por paladines de la Llama de Plata que no estaban contentos con la manera en que estaban siendo llevadas las cosas en Thrane.
Kelith abrazó dicha fe, distanciandose de los Eladrin y de las Sectas Druídicas que le fallaron y permitieron a su ciudad caer.

Fue en una de las expediciones de la Llama Pura a una de las zonas manifiestas de los Confines, una zona hoy conocida como Lyrandar donde encontraron una fortaleza negra impenetrable de ónice y alabastro, suspendida a unos cuantos metros del suelo. su forma era la de un cubo negro con grabados suspendido sobre uno de sus vértices.

Los cinco miembros que acompañaban a Kelith entraron junto con él, pero solo Kelith saldría con vida, pese a intentar suicidarse dentro, tras perder a su hijo.

Su hijo fue fruto de su unión con Velinda Atenaei, hija de Lordaerish Belathur, en un matrimonio que fue mal visto por el mismo Lordaerish y que no duraría mucho, llevándose Kelith a su hijo Eligar con él, que al momento de entrar a la Fortaleza Negra de Lyrandar tenía aproximadamente 13 años. Se cree que Kelith abandonaría a Velinda luego de que el padre de ésta le impidiese a él y a su hijo marchar a Thelanis, Velinda se habría mostrado de acuerdo con su padre, razón por la cual Kelith despreciaría su amor llevándose al joven Eligar con él.

La fortaleza era una antigua ruina de la época de la guerra con los Daelkyr según estudiosos Cancerberos, aunque los orcos de las Marchas Sombrías dicen que quizá se trate del más antiguo templo de Eberron, el Monumento al Cisma, el punto de ruptura que marcó la división de los Seis Oscuros y de la Hueste soberana: El origen de la maldad y del libre albedrio de los mortales, varios estudiosos de Eberron, incluyendo algunos Dragones (por las cartas que la cámara ha hecho llegar a distintas universidades) corroboran esta versión; los grabados hacían referencia entre muchas otras cosas a Xoriat, el reino de la locura, y se cree que la visión de todo este horror perturbó en demasía a Kelith. Fue allí donde encontró su legendaria espada: La Hoja del Alma, una espada capaz de absorber el dolor y la angustia de los hombres, una espada que tenía grabado en ella los símbolos del Oscuro conocido como El Guardián: portador de las llaves del abismo, Cancerberus, el Guardián de la Puerta Infernal.

El Guardián le impidió morir, decidió negarle el descanso eterno junto con su hijo. Convertido ahora en una sombra, cansado de no poder seguir el camino de la bondad sin ser perturbado, cansado de la traición, de cómo todo le había sido arrebatado, Kelith observó aquella fortaleza negra y la convirtió en su bastión, hoy su nombre no se pronuncia en los confines, donde se le trata con temor y respeto reverencial. Se convirtió en el Caballero de las Sombras, el Caballero Negro, el que porta las llaves del abismo, El Enviado de Dolurrh: el Reino de la Muerte, tras el ingreso en la Fortaleza Lyrandar adoptó el nombre de Abaddon.

Era de esto quizá de lo que hablaban cuando era niño las Tres Hermanas con su padre. Durante cuarenta años gobernó con terror los Confines.

Fue él quien construyó la Torre de Marfil en cuerno helado y las 7 fortalezas, que caerían una vez que el Clan Azur se uniera con tropas de Aundair para combatir al Paladín Oscuro.
El ejército de Abaddon ocasionaría graves daños al ejercito de los Eladrin liderados por Velinda Atenaei (la madre de Velinda Istari, hija bastarda de Abaddon) quien moriría en manos de Abaddon en la batalla por Lirandar.

Finalmente, Oalian se vería obligado a intervenir: desde las tumbas de los Arboles guardianes, los últimos Árboles Guardianes se levantaron en la que sería su última batalla en Eberron, derrotando finalmente el ejército de sombras de Abaddon.
Oalian observó al Caballero Oscuro, y sabiendo su historia pensó que este aún tenía redención, puesto que Abbadon lloró ante Oalian. Oalian lo libró de la locura que susurraba en su mente (Abbadon había sido utilizado por un Daelkyr que moraba encerrado en los Confines). Arrepentido Abbadon entregó la espada a Oalian, diciéndole que con ella podría proteger a los Confines, pero Oalian se negó a recibirla, alegando que dicha espada estaba manchada por la muerte y que solo podía ser soportada por un corazón mortal, como el de Kelith. Oalian sabía que Kelith estaba destinado a portar dicha espada.

Los Eladrin se enojaron con Oalian por no decidirse respecto a lo que debía hacerse con Abbadon y solicitaron la ejecución del paladín oscuro.

Oalian, compasivo le dijo a Abbadon: Ya los árboles guardianes se han ido, tu ejercito de sombras y espectros les han asesinado, a ellos, los últimos guardianes de este mundo. ¿Cómo pueden los vivos y los no-vivos combatir con aquel que comanda la muerte y la angustia? Has agraviado a los hombres, has agraviado la naturaleza, has mancillado el honor de tu sabio y querido padre, quién hoy ha muerto esperando que pusieses fin a toda esta locura, habitaras en aquellas tierras donde no moran ni vivos ni muertos.

Posteriormente, le solicitó volver a su antiguo nombre, Kelith, que era su nombre de mortal, dado por un hombre a otro hombre que abandonaba todo prospecto de inmortalidad y marchar hacia Frostfell, donde seria exiliado por siempre, bajo el juramento de no volver jamás a pisar Khorvaire, salvo que el mismo Oalian solicitase su presencia.
Se cree que Kelith aún mora en Frostfell donde ha establecido numerosas ciudades en donde moran espectros entre ellas Gloomwrought.
Tras el abandono de Thael’ Aman por parte de Kelith, la ciudad pasaría al dominio de Oalian, y durante su dominio sería habitada por los Verdecantores que trataron de devolverle su antigua gloria. Así fue hasta que la zona fue tomada por bandidos de los principados de Lhaazar al inicio de la Ultima Guerra y sus los canales fueron envenenados por las tropas de Aundair y la Casa Phiarlan en un intento de retomar la ciudad. Velinde Istari (hija bastarda de Kelith y de Atenaei) y el campeón aundarian Roland “el Justo” caerían ante los bandidos de Lhaazar. Como resultado los fomorianos y antiguos caballeros desertores de Kelith que se negaron a acompañarlo en su camino a la Bahía de Eldeen para zarpar hacia Frostfell, deciden que retomarán el que alguna vez fue un importante bastión de su ejército (Por otra parte, hay quienes aseguran que la ciudad ya había sido tomada por los fomorianos y que la Casa Phiarlan envenenó el agua tratando de asesinarles sin éxito alguno).

Más curioso es el rumor que corre dentro de los altos druidas en la corte del rey Oalian, quienes afirman que realmente El bosque del Crepúsculo fue envenenado al menos dos o tres veces utilizando agua de la Fuente Oscura (agua que Abbadon habría mancillado tratando en su locura de limpiar la sangre de la hoja tras la muerte de Velinda Atenaei y con sus lágrimas cargadas de angustia) y que dicho plan habría sido ideado por el Furor de las Sombras (la organización creada por los 4 miembros que desertaron del ejercito de Abbadon tras su derrota por parte de Oalian: un vampiro, un licántropo portador de la Vieja Maldición, un fantasma y un demonio) quienes eran plenamente conocedores de los desastrosos efectos que esto traería en el Bosque del Crepúsculo, los Eladrin jamás perdonarían el haber perdido Thael’ Aman dos veces ante las sombras y detestan La Ciudad Subterránea tanto como veneran a Velinda Atenai, a Roland y Velinda Istari como héroes trágicos.

Es común en los dramas y en la literatura de los elfos hallar referencias al trágico destino que estos sufrieron y a las grandes virtudes que para los elfos representan, Roland es un caso particular pues siendo humano recibe gran respeto, algunos de los elfos de los confines todavía recuerdan con gran honor el haber combatido junto a Roland por la independencia de los Confines, pues fue él, un aundair, quien declaró la necesidad de que el pueblo de los Confines se liberase de la corona, rechazando el abandono sufrido de parte de los aundarian durante la guerra, razón por la cual es admirado tanto por los rebeldes de Aundair así como por los elfos. Más aún, la gloria de Roland es tal, que hasta la misma reina Aurala reconoce el valor de sus acciones como un verdadero campeón de la defensa de los Confines de Eldeen.

Hoy Ciudad Subterránea permanece como una ciudad que hace parte de los dominios del Furor de las Sombras, los cuales no han tomado acciones a gran escala contra Varna o ciudades cercanas, debido quizás al temor a la represalia por parte de Oalian o los mismos Eladrin, quienes muestran un sumo interés en lo que sucede en el Bosque de la Ceniza pese a mantenerse aislados respecto a muchos otros asuntos respecto a los Confines de Eldeen.

Los Verdecantores, consideran un rito bañar las puntas de sus flechas en las aguas del Bosque de las Cenizas antes de ir a la batalla, pues aquellas aguas alguna vez vieron correr las aguas cristalinas del crepúsculo: aquella agua bendita en los confines capaz de aliviar al enfermo y de curar la enfermedad.

Los Verdecantores profesan que quizá algún día el bosque termine por recuperarse y esperan vivir para ello, mientras tanto, junto a los Cenicientos (que detestan la magia necrótica que emana del lugar) se encargan de cuidar de que nada entre o salga del bosque, realizando patrullas constantes en la región.

Oalian sin embargo no impide el paso a quien guste de ir allí, pero advierte que quien sea que tenga negocios de los cuales ocuparse allí, bien puede cuidarse solo.

https://youtu.be/ta8l_7TC9_Y

Comments

iamayellowmonkey

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.